Quiero beber de tus muslos sudados, de los labios amelados y de tu cuerpo acaramelado. Quiero sentirme en tus lomas, en ese valle de dos tribus donde convergen pasión y deseo. Quiero tu savia sea como el impulso de las caricias; como el árbol dormido entre tus sombras, donde debiera reposar. Quiero… por un momento deshacerme de uvas y beber tu sangre. Quiero ser tu vino prohibido, el que nuble tus ojos desde el candor de mi cuerpo.
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