He abrazado tu ser mil noches
guardando en la conciencia
tus dos esmeraldas,
cruzando como dos vigas
ante mis ojos seducidos
por la verde pradera del horizonte.
Y coincidir por encargo de dioses
bajo el cielo del este
donde el sol se apunta
deslumbrar de belleza.
Cual locura de sueños
procuré con mis labios
cada recóndito umbral,
allí las ganas
procreadas en modorra,
no sabiendo
si es la tierra
o mis mil sueños
de todos los días....